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El secuestro de San Juan (parte 2)

Updated: Jan 15

La historia de la insurrección de los artilleros de 1855



Cuartel de Artillería en El Retiro, Madrid (1859)
Cuartel de Artillería en El Retiro, Madrid (1859)

El pánico

El 14 de abril, el día justo después de que se desatara el Motín de los Artilleros en San Juan, salió un vapor de la isleta a España, por lo que la noticia no demoró tanto en llegar. O sea, la noticia llegó rápido para los estándares de la época, que en este caso fue casi un mes. Pero aparte de que los medios en la Península carecían de un informe oficial y de que los detalles no estaban esclarecidos todavía, los reportajes también incluyeron algunas especulaciones. Por ejemplo, hubo periódicos que reportaron que las autoridades de la isla estaban preocupadas de que el motín formara parte de una revolución más grande. El 9 de mayo, por ejemplo, el periódico La Época reportó:


“La alarma en Puerto-Rico había sido tanto mayor cuanto dos días antes se habían recibido avisos de Fajardo, pueblo no muy distante, de que las milicias disciplinadas y los habitantes todos de aquella población habían tomado las armas por haber aparecido a la vista algunos buques que se creían de piratas o filibusteros. Al recibir esta noticia, el capitán general había hecho salir para Fajardo al vapor Congreso, y aún se ignoraba cuando sonaban las descargas del castillo de San Cristóbal el resultado de la expedición hecha por el vapor.


Se creía que este suceso no es aislado y que se relaciona con las conspiraciones de España y de los Estados-Unidos para arrebatarnos nuestras Antillas.”


Al día siguiente, el periódico La Fe comentó sobre esta noticia “Hay quien asegura que esta rebelión se daba la mano con una expedición filibustera; pero no lo creemos”.


El 5 de junio de 1855, el diario liberal La Iberia reportó lo siguiente:


“... ha llamado mucho la atención que dos de los principales agitadores se hallaban ya cumplidos o en vísperas de cumplir; circunstancia que unida a ciertos rumores de complicidad por parte de muchos paisanos, ha hecho temer si podrá andar en estos sucesos la mano de los filibusteros. De cualquier modo, el asunto es demasiado grave para que le dejemos pasar desapercibido, sin dar por nuestra parte la voz de alerta.”


Puerto de Cabo Rojo (1821-23) por Augusto Plée
Puerto de Cabo Rojo (1821-23) por Augusto Plée

No he podido corroborar si hubo complicidad de parte de algún sector de la población civil en San Juan o el resto de la isla. Tampoco he encontrado ninguna referencia a un suceso similar en Fajardo para 1855 en ninguna de las fuentes consultadas. No sé si ocurrió o no. Sin embargo, me sospecho que en este caso, hubo una confusión en la información. Según García Camba, en algún momento antes del motín (no tengo fecha, pudo ser días, semanas o meses antes) sí hubo un avistamiento de unos buques sospechosos, pero fue por el área de Cabo Rojo. Las autoridades en el pueblo se pusieron en alerta, y el gobernador envió al vapor Congreso a patrullar el área. Sin embargo, al llegar al lugar, ya los buques no estaban allí. Por si acaso, hay muchos sucesos parecidos a este a través de nuestra historia, no es algo tan peculiar, por lo que es probable que no tuviera ninguna relación con el motín.


Lo único que me parece que podría aportar a la teoría expuesta por los periódicos madrileños, son las amenazas que le hicieron los artilleros a Norzagaray en 1854, donde decían que “ya puede figurarse que habrá una gran revolución” y más adelante que “se entregará este punto al extranjero.” Sin embargo, considerando cómo se desarrollaron los eventos, por el momento a mí esto me suena más a amenazas vacías que se hicieron con el motivo meter miedo para presionar al gobierno a tomar acción. No me da la impresión de que el motín haya sido parte de un movimiento más grande fuera de la isleta de San Juan, aunque sí creo que los artilleros, al haber anticipado el apoyo de la infantería que nunca se dio, pensaron que su insurrección sería más grande y últimamente exitosa. De todos modos, sería interesante indagar más sobre este tema. Si el motín sí fue parte de una conspiración más grande, por más improbable que me parezca a mí en este punto, sería bueno saberlo.


Luego de estos sucesos, hubo rumores de que volvería a estallar una insurrección en el ejército, por lo que el gobernador tuvo a la infantería en alerta por un tiempo. El periódico La Época, reportó el 29 de mayo que en “los días 15, 16 y 17 se reprodujeron conatos de insurrección con igual tendencia en todas las tropas de la guarnición, excepto en el regimiento de Cádiz.” Estos "conatos", con una posible excepción, en realidad se limitaron mayormente a algunos rumores que, combinados con la paranoia del momento, causaron graves preocupaciones.

Campana del Castillo San Cristobal
Campana del Castillo San Cristobal (fotomontaje)

El 14 de abril en la noche, mientras un coronel visitaba las compañías en el Castillo San Cristóbal, un cabo se le acercó a decirle que “el regimiento le quería mucho, que él contaba con que todo le seguiría y que para cualquier caso le ofrecía su influencia” (García Camba). El coronel ordenó encerrar a este cabo en un calabozo. Esa misma noche, algunos soldados en el regimiento de Valladolid tomaron las armas, parece que bajo la impresión de que otro regimiento venía a atacarlos. Sin embargo, los oficiales lograron calmar la situación, y no terminó pasando nada. Todavía el 15 de abril, los sanjuaneros continuaban evacuando la ciudad hacia los campos. Ese día se presentó el jefe de los regimientos de milicias, quien puso sus hombres a la disposición del gobernador. Sin embargo, a García Camba le preocupaba que poner unos militares contra otros, podría escalarse a una insurrección de mayor escala, por lo que no aceptó la oferta. Esa noche se regó la voz de que habría otro alzamiento, anunciado por unos toques en la campana de San Cristóbal. Los oficiales tomaron cartas en el asunto, amarrándola para que no se pudiera tocar.


Tienda en el Siglo XIX, Puerto Rico
Tienda en el Siglo XIX, Puerto Rico

En la noche del 15 al 16 de mayo, 2 cabos y 3 soldados del Regimiento de Valladolid que se encontraban destacados en Mayagüez desertaron del cuartel con 3 fusiles y algunos cartuchos. Su meta era escapar a Santo Domingo. Intentaron robar la hacienda Carmen y luego robaron la pulpería de José Rufo, aunque terminaron devolviendo el dinero. Además intentaron robar la pulpería de Faustino Camacho, a quien hirieron de bala y mataron a su hija Ramona. Se robaron unas gallinas del ancón en el río Guanajibo e intentaron de manera violenta de obligar a los anconeros a que los llevaran a Santo Domingo. Al final no lo lograron ya que el ancón no servía para hacer ese viaje. Luego trataron de robarse una yola, pero fue entonces que el alcalde del pueblo, junto con algunos vecinos los alcanzaron. Se desató una escaramuza, donde uno de los vecinos resultó herido. Al final los 5 desertores fueron arrestados el mismo 16 de mayo. Todo lo que les acabo de contar, ocurrió en un solo día. Tres de ellos fueron sentenciados a muerte y los otros dos a diez años de prisión. Al sargento del regimiento lo relevaron de su cargo, ya que al enterarse de la deserción demoró horas en notificarlo y tomar acción.


Este suceso se reportó en Madrid, como una secuela del motín, aunque los mismos periódicos aclaraban que no tenían confirmación oficial de que esto ocurrió. La noticia alegaba que los hombres eran desertores de la brigada de artilleros insurrecta. Sin embargo, ya que el regimiento de Valladolid en San Juan no participó del motín, no me parece que este detalle sea cierto, aunque tampoco se puede descartar la posibilidad que de alguna manera el incidente estuviera relacionado. Al crimen en la tienda de Faustino Camacho, los periódicos le añadieron algunas cosas que no aparecen en el reporte oficial de la Gaceta de Puerto Rico, ni en los relatos de García Camba. Decían que los desertores comieron y bebieron en la tienda, y luego, rehusándose a pagar, obligaron al dueño de la tienda, que era catalán, a arrodillarse a rezar el credo, y entonces lo fusilaron. La familia de Faustino salió corriendo de la casa, los desertores abrieron fuego, y terminaron matando también a su hija. Por lo menos sabemos que en la vida real Faustino sobrevivió.


Para este tiempo también parece que se regó un rumor de que “los americanos vendrían pronto á dar la libertad á los esclavos, rumor que producía sus efectos hasta en Rio-Piedras…como me confirmó uno de los propietarios... También se me denunciaron ciertas expresiones proferidas por una mujer de color en otro pueblo inmediato, y otras que…corrían en el de Caguas.” (García Camba) Por si acaso, esto es 6 años antes del inicio de la Guerra Civil y 10 años antes de que se aboliera la esclavitud en Estados Unidos. García Camba no sabía de dónde salió este rumor, ni por qué. Me pregunto yo si estaba relacionado con una preocupación similar que el gobernador de Cuba le había comunicado a García Camba un tiempo antes.


Las consecuencias


Cuartel de Artillería en El Retiro, Madrid, España (1859)
Artilleros en El Retiro, Madrid (1859)

Apenas 10 días después de la insurrección, el 23 de abril, el gobernador reportaba que todo regresaba a la normalidad y que gran parte de los sanjuaneros que habían evacuado ya regresaban. En la carta, García Camba advirtió que el deseo de recibir la rebaja de los dos años era “una aspiración común”. Entonces procedió a insistir en la necesidad de recibir una resolución definitiva acerca de qué se haría sobre este reclamo, pero aclaró también que “poco se puede aventurar en concederles los dos años de rebaja, que piden con obstinada ceguedad, porque muchos soldados, particularmente artilleros, cumplen dentro de seis meses”.


Este punto que trae el gobernador de que a la mayoría de los soldados en San Juan les quedaban 6 meses de servicio me parece interesante. Bajo ese contexto, el motín puede parecer un poco absurdo. Se podría decir que fue pura mentalidad de rebaño, o que eran unos salvajes pidiendo cosas irracionales. Y puede ser, pero creo que también se podría cuestionar si García Camba buscaba minimizar los reclamos de los alzados y justificar su manejo de la situación. O sea, algo por la línea de “mira, estos son unos locos, yo hice lo que se pudo, pero esto iba a pasar porque aquí no había lógica que valiera”.


Por otro lado, asumiendo que esos 6 meses que dice García Camba es una cantidad correcta y exacta, y no un más o menos, ese término se cumplía a finales de octubre de 1855 o tal vez principios de noviembre. Los reclamos iniciaron en agosto de 1854, o sea que en aquel momento todavía les quedaba poco más de un año de servicio y de cumplirse la rebaja, hubieran concluido su servicio entonces. Ya para abril, tal vez el reclamo tenía más que ver con el principio del asunto que cualquier otra cosa. En otras palabras, exigían igualdad de derechos que sus compatriotas en España y que sus reclamos no fueran ignorados de la manera que lo habían sido.

Grabado del gobernador de Puerto Rico Andrés García Camba
Andrés García Camba (1852)

En respuesta a la carta del 23 de abril, la Corona escribió el 4 de julio que iban a tomar todo lo reportado en consideración para tomar la decisión más apropiada acerca de cómo proceder. Otra carta de ese mismo 4 de julio, contenía la decisión; el gobernador García Camba sería relevado de su cargo, apenas 6 meses después de haber asumido el puesto. Según el historiador Lidio Cruz Monclova, esta determinación se tomó porque el Gobierno Supremo cedió “a las presiones de la oposición”. Aun sin conocer detalles de las dinámicas del gobierno de España en aquel entonces, luego de leer los reportajes en los periódicos de Madrid, no me sorprende que este haya sido el desenlace. Los conservadores, que en aquel momento eran la oposición del régimen en poder, montaron una campaña convincente. Un buen ejemplo, es esta publicación del periódico La Fe, publicada el 10 de mayo de 1855:


“Llamamos la atención de nuestros lectores hacia la grave noticia que en otro lugar insertamos de una insurrección militar habida en la isla de Puerto-Rico. Como si no hubiese bastantes males que deplorar en el seno de la península, vienen esos sucesos, y el estado precario de la isla de Cuba y el profundo desasosiego en que se hallan las Filipinas, á oprimir el corazón de los verdaderos españoles. Semejante estado de cosas es imposible que pueda continuar.”


Posterior a esto, entre el 18 y el 19 de agosto, varios medios reportaron también la curiosa noticia de que el gobernador García Camba había muerto a causa de vómito negro por una epidemia de fiebre amarilla. Entre el 21 y el 23 de agosto, los medios comenzaron a más o menos retractarse, diciendo que no tenían confirmación de estos datos y que la información más reciente que tenían de Puerto Rico, eran del 30 de julio. Por si acaso, esto es un ejemplo bien claro de noticias falsas que fueron publicadas. García Camba murió en 1861, o sea, 6 años después.


Fortín Conde de Mirasol, Vieques
Fortín Conde de Mirasol, Vieques

El 23 de agosto de ese año, llegó el sustituto del gobernador, José de Lemery, junto con una nueva brigada de artillería, quienes sí habían recibido la rebaja de dos años. Los soldados insurrectos no recibieron la rebaja que reclamaban. El 24 de septiembre 7 de los 8 artilleros que fueron capturados luego de tomar las municiones de San Gerónimo, fueron ejecutados por fusilamiento. El resto de los artilleros fueron relevados de sus cargos y desterrados, aunque no tengo detalles muy específicos de esto y parece ser que la sentencia varió. El gobernador transfirió a 26 de los artilleros a reemplazar un destacamiento en Aguadilla, y 41 (incluyendo un oficial) a servir en el Fuerte Mirasol en Vieques. Muchos de estos morirían luego por una plaga de fiebre amarilla que comenzó a hacer estragos alrededor de junio y la epidemia del cólera morbo que se desataría a finales de ese año.


Una de las fuentes primarias que nos informa de la historia del motín, es la defensa que presentó García Camba a la Corona en 1856 acerca de sus acciones. En ellas, el exgobernador denuncia la desinformación y el sensacionalismo de los periódicos de Madrid. García Camba incluye hasta testimonios de 56 pueblos de la isla expresando su apoyo por el gobernador. En la última carta del expediente, fechada del 7 de octubre 1856, todavía le solicitaba a la Corona que “aprobara su conducta” en el manejo de la insurrección. García Camba parece que buscaba por lo menos restaurar su reputación. La Corona rechazó su solicitud, como lo había hecho ya anteriormente. Algo interesante, sin embargo, es que en el juicio de residencia que se hizo para investigar a García Camba luego de que este abandonó su puesto, se determinó el 12 de diciembre de 1856 que:

Juicio de residencia a Andrés García Camba
Página del juicio de residencia a Andrés García Camba

“...no resulta cargo alguno contra el expresado D. Andrés García Camba, antes bien se halla justificado haber llevado cumplidamente todos sus deberes en todos sus actos como Gobernador…usando bien y fielmente de la autoridad que le estaba confiada en beneficio del País y del mejor servicio de la Isla…Sus asesores también salen bien y sin cargos”.


García Camba, había tenido una larga carrera militar, fue gobernador de la Filipinas, senador de Valencia, y Capitán General de Galicia, entre otras cosas, antes de ser gobernador de Puerto Rico. Cuando llegó a la isla, expresó en una publicación que quería ser recordado “como buen gobernador” (Cruz Monclova). En su breve tiempo en la isla, se dedicó a mejorar la administración pública, especialmente el negociado de aduanas. También “amparó la Sociedad Económica Amigos del País” (Cruz Monclova), patrocinó la segunda feria insular, y restableció las carreras tradicionales de caballo que se hacían en las fiestas de San Juan y San Pedro. Sobre este gobernador, Cruz Monclova opina que, “...la Isla perdió, según parece, un funcionario bien intencionado y con un cabal concepto de sus altas responsabilidades.”


Obviamente no podremos saber nunca si, a la larga, Andrés García Camba hubiera resultado ser un buen gobernador, o por lo menos uno de los menos malos, dentro de lo que fueron los gobernadores impuestos por España en Puerto Rico. Pero sí me parece bastante claro, que el hombre sirvió de chivo expiatorio para un gobierno peninsular que buscaba lavarse las manos de su propia negligencia hacia sus colonias.


Este motín de artilleros fue el segundo alzamiento que se dio entre esta rama del ejército en San Juan. Según José Pérez Moris, un periodista y propagandista ultraconservador del siglo 19, el motín de 1855 “nada tuvo de político”, por lo que él argumenta que desde 1840, por más de 20 años en Puerto Rico “nada perturbó la paz octaviana y la tranquilidad de los ánimos”. Él está hablando de que no hubo ningún problema hasta que se dio el Grito de Lares, por si acaso. Aunque entiendo que cuando él dice que el motín de los artilleros no tuvo nada de político, se refiere a que no tuvo realmente una intención independentista. Y todo parece indicar que no lo tuvo, aunque se usó como una amenaza para lograr sus fines. Sin embargo, aun si no estaba informado por una ideología política, sí considero que en principio fue político. Los artilleros, reclamaban igualdad de derechos. Estuvieran o no conscientes de las implicaciones políticas, habían chocado con una dura realidad del colonialismo. La Metrópoli gozaba de derechos que no estaban disponibles para los territorios de Ultramar, y esos territorios no tenían la potestad de tomar decisiones a base de sus necesidades e intereses. Todo estaba en las manos de una monarquía al otro lado del océano Atlántico.


Esta insurrección, refleja unas situaciones que son un poco difíciles de desenredar. Por un lado, los dos años de rebaja de servicio que obtuvieron los militares en España, se otorgaron como el resultado de una revolución. En las colonias, la respuesta de parte de la Metrópoli a una insurrección reclamando lo mismo, no fue la misma. Por otro lado, esta revuelta no vino de manos de criollos, sino de militares peninsulares. Se me hace difícil pensar que tal vez si los militares tuvieran sus raíces en Puerto Rico, el motín se hubiera desarrollado de una manera distina. Y no lo digo porque pienso que el hecho de que fueran españoles los hace malos, sino por el hecho de que si los militares tuvieran algún familiar en San Juan, o alguna lazo profundo con la ciudad y su población, tal vez no les apuntaban sus cañones. Claro, estoy especulando, va y era lo mismo. Sin embargo, sobre este punto hay otro factor importante que considerar. Y es que, en este caso la falta de consideración hacia la colonia no estuvo dirigida a los sujetos colonizados. Por simplemente pisar el territorio, ya los derechos de los militares eran otros.


Sin duda las acciones de los artilleros fueron desmedidas y poco prácticas. Por más justos que hayan sido sus reclamos, es muy difícil justificar el pánico que sembró en una población que básicamente quedó secuestrada en la ciudad, y que nada tenía que ver con las decisiones que tomaba la Península. Igualmente, ni el gobernador Norzagaray, ni el gobernador García Camba, tenían la potestad de otorgar los dos años de rebaja. Hubo mucha estrategia militar, pero poca estrategia política. En ese aspecto, la insurrección queda marcada como una reacción brutal e inefectiva. Esfuerzo inútil es montar una revolución armada para exigir reformas leves.


Para cerrar, me gustaría compartirles unas palabras de García Camba que me llamaron mucho la atención. El gobernador explica que le preocupaba que el descontento que quedaba luego de los sucesos del 13 de abril fomentaran una nueva insurrección, por lo que decidió hablarle a las tropas. Sus palabras, según él lograron calmar los ánimos, sin embargo, algunos periódicos reportaron esto en España como si fuera una aberración. Respondiendo a esto, García Camba escribió:


“Fuera temeridad imperdonable provocar indiscretamente una desobediencia en mayor escala, olvidando que «la enseñanza de la necesidad es la maestra más ingeniosa de la prudencia; y lo que en determinados lances parece flaqueza, es después magnanimidad coronada del suceso.» Para alcanzar los fines á que aspiraba, indispensable era que mis actos estuvieran en armonía con mis palabras y que mis ofrecimientos inspiraran entera confianza.”


 

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Fuentes:


Libros impresos:

-Historia Militar de Puerto Rico, de Héctor Andrés Negroni

-Historia de la Insurrección de Lares, de José Pérez Moris

-Gobernadores de Puerto Rico, de Tomás Sarramía Roncero

-Historia de Puerto Rico (Siglo XIX), tomo 1, de Lidio Cruz Monclova


Fuentes digitales:

-Historia de San Juan, Ciudad Murada, de Adolfo de Hostos, https://www.larramendi.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1031915

-Levantamiento de los artilleros de la Isla de Puerto Rico, siendo Gobernador y Capitán General D. Andrés García Camba, por Andrés García Camba, en el Boletín Histórico de Puerto Rico vo. XIV, de Cayetano Coll y Toste, https://archivonacional.com/PL/1/1/1414

-Gaceta del Gobierno de Puerto Rico, 28 de julio de 1855, https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/2013201074/1855-07-28/ed-1/

-Insurrección ocurrida en el Castillo de San Cristóbal de Puerto Rico, Archivo General Militar de Madrid Sección de Ultramar del Ministerio de Guerra, Signatura 5595.05, https://archivonacional.com/PL/1/1/4869

-Mis memorias, o sea un recuerdo pasado y un presente recuerdo, de José García Monzón, http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000239328

-Levantamiento de los artilleros en la Isla de Puerto Rico, siendo gobernador y capitán general don Andrés García Camba, de Andrés García Camba, http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000119930

- Juicio de residencia al capitán general García Camba, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/1321563


Periódicos españoles en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España: https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/advanced


-El Parlamento, 10-5-1855, 16-5-1855, 30-5-1855, 21-6-1855, 24-6-1855, 27-6-1855, 30-6-1855, 1-7-1855, 3-7-1855, 12-8-1855, 19-8-1855, 21-8-1855

-La Fe, 10-5-1855,

-La Época, 9-5-1855, 29-5-1855

-El Genio de la Libertad, 15-5-1855, 6-6-1855, 23-8-1855,

-La Nación, 13-5-1855, 3-7-1855

-La Esperanza, 9-5-1855, 30-5-1855

-El Católico, 10-5-1855, 12-5-1855

-El Balear, 14-5-1855, 20-5-1855

-Diario de Palma, 14-5-1855

-La Iberia, 5-6-1855, 18-8-1855

-La España, 16-5-1855, 17-6-1855, 21-6-1855, 5-7-1855, 12-8-1855

-La Soberanía Nacional, 11-5-1855, 16-5-1855

-El Clamor Público, 10-5-1855

-El Ancora, 5-7-1855, 22-8-1855

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