San Juan en 1598

Updated: May 13


El 16 de junio de 1598, tres años después del ataque de Francis Drake, Jorge Clifford, Conde de Cumberland atacó la ciudad de San Juan. El reverendo John Layfield, capellán de la flota inglesa, escribió un relato del ataque, la Relación del Viaje a Puerto Rico de la Expedición de Sir George Clifford, Tercer Conde de Cumberland, donde incluyó una interesante descripción de cómo era la ciudad en aquel entonces:


Descripción de la ciudad de San Juan de Puerto Rico; Aire fresco; Grandes rocíos; Extensión; Iglesia Catedral; Ventanas sin cristales; Puertas; El coro en la parte baja de la iglesia; Capillas


La población tiene muchas calles. Las casas fabricadas a la usanza española, de dos pisos solamente, pero muy sólidas, las habitaciones grandes y buenas, con grandes puertas en lugar de ventanas, para que entre el aire fácilmente, cuya brisa es perenne. A las ocho de la mañana se levanta ordinariamente una fresca brisa (como ellos le llaman) y sopla hasta las cuatro o cinco de la tarde, de modo que las casas en todo este tiempo permanecen muy frescas. De las tres a las seis de la tarde hay más calor y es necesario vestirse con ropa ligera. De esa hora a la media noche aumenta el estado caluroso de la atmósfera, y dicen, que es peligroso permanecer al sereno, porque hace mucho daño, y verdaderamente, los soldados que durante la noche tenían que quedarse fuera al relente, cuando se despertaban encontraban sus ropas mojadas.




El tamaño de la población en circuito no es tan grande como el de Oxford, pero mucho más grande que todo Portsmouth, dentro de las fortificaciones, y a la vista mucho más hermoso. En todo este espacio hay muy poco terreno, pues han estado fabricando sin cesar en estos tres últimos años. La iglesia catedral es tan buena como cualquiera de las catedrales de Inglaterra y tal vez más perfecta y más hermosa; tiene columnas proporcionales formando dos naves laterales y la nave principal llega hasta el altar mayor. Es más obscura que la de las iglesias comunes en las provincias inglesas, pues tiene pocas ventanas, muy estrechas y sin vidrieras, como están todas las ventanas de la población. La mayor cantidad de luz se recibe por las puertas, dando la puerta principal hacia el mar, desde ella se distinguen los barcos entrando y saliendo en la hermosa bahía. Las otras dos puertas están al lado de la principal. Hay otra lateral que conduce a la casa de los Obispos, y otra que conduce al coro. Difiere el coro y su distribución de la moda inglesa. La silla del Obispo está levantada tres pies sobre las demás y hecha a propósito. A cada lado se ven asientos para seis prebendados y sitios para cantantes y coristas. Tiene un hermoso órgano. A cada lado de la puerta del coro un pobre confesionario. Sobre el órgano está levantado el púlpito, bastante bueno, y en lugar apropiado. A cada lado de las puertas laterales hay una pileta de agua bendita para los que entran en el templo. En el rincón suroeste, cerca de la puerta principal hay una hermosa pila bautismal, muy bien trabajada y adornada. Esta iglesia está consagrada a San Juan Bautista como toda la isla. Además de la imagen de San Juan hay otras cuantas, en particular urnas, habiendo prohibido su Excelencia a los soldados despojarlas. Hay en la ciudad también unas cuantas capillas pequeñas consagradas a Santa Ana, Santa Bárbara y otras santas.

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Fuentes:


-Fernández Méndez Eugenio. Crónicas De Puerto Rico Desde La Conquista Hasta Nuestros días. 2nd ed., Editorial U.P.R., 1976.


-Los Fuertes Del Viejo San Juan. División De Publicaciones Del Servicio Nacional De Parques, 2002.

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